Cinco plantas de interior ideales para decorar tu casa

Cada vez más gente odia las plantas por culpa de los veganos que arruinan una cena de amigos. Sin embargo, junto a tu pareja, son uno de los elementos que más alegría dan a un hogar. Te proponemos cinco plantas asequibles para decorar tu casa.

1. Poto.

No es especialmente bonita, pero tiene un nombre muy gracioso. Si compras un ejemplar muy grande podrás referirte a él como potorro, y reír cada vez que lo veas. Tiene unas hojas en forma de corazón, si tienes un corazón verde y de medio milímetro de grosor.

Necesita mucha luz. Si eres un gordo, puedes ponerlo junto a la nevera para que la luz del frigorífico lo mantenga vivo. El poto es una enredadera, así que mantenlo alejado de los cables de los auriculares.

2. Moho.

Se trata de una planta trepadora, capaz de subir por las paredes e incluso el techo. Es muy común en pisos baratos o de estudiantes. El moho tiene mucha personalidad, e indica que el propietario es desenfadado y poco dado a la higiene.

No necesita maceta. Simplemente basta con poner un yogur abierto en una esquina de la casa y esperar unos días a que crezca y salga del envase hasta adherirse a los muros.

3. Trúnfulus.

El trúnfulus, o ‘lengua de vieja’, es una planta muy seca y rugosa. Necesita pocos cuidados, simplemente un poco de agua de vez en cuando y un “buenos días” cuando llegues de trabajar. Además, tiene propiedades curativas. Sus hojas, en una infusión, pueden curar las almorranas y el mal aliento, dependiendo de por dónde la tomes.

Aunque de fácil cuidado, el trúnfulus es un poco especial a la hora de plantarlo. No le gustan las macetas, prefiere una hamaca o una silla de gamer cómoda. Su hoja, de forma muy similar a la marihuana, es ideal para estafar a los jóvenes del barrio y sacarte un sueldo extra.

4. Magallufla.

“Magallufla de mi vida, planta verde como todas, de discreta medida, ajena a todas las modas”. ¿Qué decir de la magallufla que no dijera ya Machado en su célebre poema ‘Magallufla de mi vida’? Quizá que es terriblemente tóxica y provoca miles de muertes al año. Detalles que quedan eclipsados por la belleza de sus hojas.

Aunque está prohibida su venta, es relativamente fácil encontrar una buena magallufla en el mercado negro. Acude a tu herborista de confianza y dile que quieres eucalipto, entrecomillándolo con los dedos y guiñando muy fuerte un ojo.

5. Un hijo adoptado.

No es técnicamente una planta, pero es muy vistoso y agradable para las visitas. Será el tema de conversación en cualquier evento social que organices en casa. Sin embargo, exige de unos cuidados casi iguales a los de un hijo biológico.

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El Mundo Today

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